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21 julio, 2025

La Sombra del Kremlin en la Tierra de los Sueños

¿Infiltró Moscú Hollywood para manipular al Mundo?

Un análisis detallado sobre la probabilidad de que la Unión Soviética y, posteriormente, Rusia, desarrollaran planes para infiltrar la industria del entretenimiento de Estados Unidos con el fin de sembrar la discordia y la desconfianza global hacia Washington mediante el uso de teorías conspirativas y narrativas falsas.

Oficinas centrales del Servicio Federal de Seguridad de la Federación Rusa
Visto en Wikipedia
Desde las tensas décadas de la Guerra Fría hasta la era de la desinformación digital, la idea de que una potencia extranjera pudiera manipular las mentes a través del poderoso medio del cine y la televisión ha sido un temor latente en la psique estadounidense. Durante años, ha circulado la pregunta: ¿llegaron los servicios de inteligencia de la Unión Soviética y su sucesora, la Federación Rusa, a desarrollar un programa concertado para infiltrarse en Hollywood, el corazón de la influencia cultural global, y convertirlo en un arma contra los propios Estados Unidos?

Si bien la existencia de un "plan maestro" formal y públicamente revelado para dictar los guiones de Hollywood sigue siendo materia de debate y especulación, un examen profundo de las tácticas de inteligencia soviéticas y rusas, junto con eventos históricos documentados, sugiere una alta probabilidad de que existieran esfuerzos sostenidos para influir y, en la medida de lo posible, penetrar en la industria del entretenimiento estadounidense. Esta influencia, sin embargo, probablemente fue más matizada y oportunista que una toma de control directa de los estudios de producción.

La Doctrina de las "Medidas Activas": El Arte Soviético de la Desinformación

Para comprender la probabilidad de un programa de este tipo, es crucial entender el concepto soviético de "medidas activas" (активные мероприятия). Lejos de limitarse al espionaje tradicional, las medidas activas eran una forma de guerra política que abarcaba la propaganda, la desinformación, la falsificación de documentos, el uso de agentes de influencia y la explotación de las divisiones sociales y políticas existentes en las naciones adversarias.

25 octubre, 2022

Sobre el Hezbollah en nuestra región

La expansión del Hezbollah en Latinoamérica y por qué “el terrorismo es una herramienta de la política exterior iraní”

El investigador Emanuele Ottolenghi analizó, durante una charla virtual y una entrevista con Infobae, cómo funciona la red de infiltramiento que comenzó en los ‘80.

Por Martina Putruele, publicado por Infobae.

La agrupación terrorista libanesa Hezbollah y la República Islámica de Irán han estado bajo observación en América Latina. Hechos como los atentados en Argentina contra la embajada de Israel y la sede de la AMIA -el 17 de marzo de 1992 y el 18 de julio de 1994 respectivamente- o el reciente caso del avión venezolano-iraní, encienden las alarmas sobre su presencia en la región.

La comunidad libanesa tiene una fuerte presencia en Ciudad del Este.
Todos niegan cualquier relación con Hezbollah. Foto vista en Infobae
El especialista en terrorismo Emanuele Ottolenghi, senior fellow de la Fundación para la Defensa de las Democracias que tiene su sede en Washington DC, ofreció este martes una charla virtual en el marco de la Licenciatura en Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la Universidad de Palermo, Argentina, que analizó el ingreso y la expansión de Irán y Hezbollah en la región, así como el estado actual de su organización.

“Irán y Hezbollah son temas muy complejos”, comenzó el experto. “Están estrechamente interconectados pero sus tareas son diferentes. Irán, miembro de las Naciones Unidas, utiliza las herramientas de la soberanía para adelantar sus ambiciones políticas y aprovecha sus contactos para adelantar esta agenda que incluye exportar su ideología y difundirla afuera de sus fronteras”.

Por su parte, explicó que “Hezbollah no es un país soberano, es una organización terrorista con base en el Líbano, y que principalmente opera en la región para recaudar recursos que puedan financiar sus actividades en Oriente Medio, garantizar la continuidad del apoyo de la diáspora libanesa en la region, y establecer redes de infraestructura logística que puedan contribuir al trabajo de recaudación de recursos, pero que puedan también ser activadas para armar ataques terroristas, como fue el caso en Argentina”.

Ottolenghi contó también cuáles son los métodos de reclutamiento y adoctrinación de su maquinaria de propaganda, especialmente a través de universidades y centros culturales: “Están metidos en fuertes actividades que buscan multiplicar su ideología, como viajes plenamente financiados a Irán para ‘ejercer su derecho a la información y conocer el Islam’. El trabajo intenta establecer también de medios de comunicación para propagar sus ideas”.

Además, aseguró que Hezbollah “disfruta de apoyo desde las comunidades de su diáspora global para construir redes de lavado y que invierte recursos (Dawa Global) para mantener la lealdad de la diáspora y su apoyo concreto. La inversiones concretamente incluyen dinero para mezquitas, escuelas, centros culturales, movimientos de jóvenes, asociaciones de beneficencia. La organización envía clérigos, instructores y maestros para liderar las instituciones que financia, garantizando el adoctrinamiento de las comunidades y su continua lealdad”.

Antes de la conferencia, coordinada por el profesor Julián Schvindlerman, Infobae habló con Ottolenghi para dilucidar las pistas que apuntan a la expansión y el impacto de estas organizaciones en Latinoamérica.

—¿Cómo ocurrió el ingreso y la expansión de Irán y Hezbollah en la región?

—Los dos fenómenos están claramente interconectados porque el Hezbollah es una creación de Irán y es un agente que participa en los objetivos estratégicos de Irán. Pero tienen una historia un poquito distinta porque en el caso de Hezbollah estamos hablando de una organización que se concentra en el desarrollo de contactos, de redes, aprovechando la presencia de comunidades de diáspora libanesa y por eso se concentra en lugares de Latinoamérica, sobre todo donde existen estas comunidades, como la triple frontera de Argentina-Brasil-Paraguay, en Colombia, Panamá y Venezuela, donde hay comunidades de tamaño importante y con presencia también en otros lugares de relevancia comercial.

18 octubre, 2022

El pensamiento de Vladimir

Cuál es el plan final de Putin: viaje al pensamiento de su mentor intelectual

Aleksandr Dugin es quien da forma filosófica a las proyecciones políticas del jefe de estado ruso. Qué tiene en su cabeza el intelectual que influye en Moscú desde hace 20 años.

Publicado por Infobae. 24/03/2022. Fuente The Washington Post.

Cuando Vladimir Putin expuso al mundo su idea de que Ucrania no existía como país soberano y que era una construcción que pertenecía a Rusia, muchos que conocían los laberintos de su cabeza supieron que detrás de esos conceptos existía un mentor, un gurú, que los había trazado con él. Alguien que le había dado la narrativa exacta que podría actuar como excusa para invadir al país vecino democrático y cada vez más independiente de Moscú y más cercano a Europa.

Aleksandr Dugin, mentor del plan de Vladimir Putin
para que Rusia vuelva a ser un imperio (Infobae)
Ese gurú es nada menos que Aleksandr Dugin, un intelectual, un “profeta fascista” como lo llama David Von Drehle en su columna de The Washington Post de este jueves. “El análisis procede directamente de las obras de un profeta fascista del máximo imperio ruso llamado Aleksandr Dugin”, escribió el columnista de diario de la capital norteamericana.

“La influencia intelectual de Dugin sobre el líder ruso es bien conocida por los estudiosos cercanos del periodo postsoviético, entre los que a veces se refiere a Dugin, de 60 años, como el ‘cerebro de Putin’. Su trabajo también es familiar para la ‘nueva derecha’ europea, de la que Dugin ha sido una figura destacada durante casi tres décadas, y para la ‘alt-right’ estadounidense. De hecho, la ex esposa del líder nacionalista blanco Richard Spencer, de origen ruso, Nina Kouprianova, ha traducido parte de la obra de Dugin al inglés”, explica Von Drehle.

El columnista norteamericano explica además que no es nueva la influencia de Dugin sobre las decisiones del Kremlin. El intelectual preferido de Putin ha estado influyendo sobre las políticas de Moscú durante los pasados 20 años. Es quien creó los relatos necesarios para que el jefe de estado ruso pudiera solidificarse en el poder y, sobre todo, golpear las democracias occidentales con nuevas ideas, ya sean de izquierda o derecha, indistintamente.

“Producto de la decadencia soviética tardía, Dugin pertenece a la larga y funesta línea de teóricos políticos que inventan un pasado fuerte y glorioso -infundido de misticismo y obediente a la autoridad- para explicar un presente fracasado”, señala el autor quien compara al monje negro ruso con otros intelectuales que dedicaron su voz en declamar que “el futuro está en reclamar ese pasado al presente liberal, comercial y cosmopolita (a menudo representado por el pueblo judío)”. Así enumera a Julius Evola, el monje loco del fascismo italiano; Charles Maurras, el reaccionario nacionalista francés; Charles Coughlin, el locutor de radio estadounidense; e incluso “el autor de un libro alemán llamado Mein Kampf”.

16 octubre, 2022

El asunto Mapuche

Media Argentina entregada a Chile

El RAM ha reivindicado cientos de actos terroristas en Neuquén, Chubut y Río Negro. En un manifiesto de 2014 declaró la guerra a Argentina y Chile, anunció que atacaría a los enemigos winka capitalistas (argentinos que no son mapuches) y al Estado opresor. Sus militantes son violentamente antiargentinos, han quemado y escupido la bandera nacional, vandalizaron placas de soldados caídos en las Malvinas y el Monumento a San Martin, a quien acusan de invasor. Parecería que ante el peligro de una invasión extranjera las Fuerzas Armadas y la Gendarmería deberían tomar cartas en el asunto, pero su comandante en jefe y muchos funcionarios no se han enterado del problema.

Por Jaime Duran Barba, publicado por Perfil. 15/10/2022

Los Homo Sapiens llegamos a América poco antes de que termine la Edad del Hielo, aislados del resto de la especie fundamos culturas que domesticaron vegetales que combatieron el hambre de la humanidad como el maíz, la papa, el chocolatl, el cacahuatl, y otros.

En Mesoamérica, se desarrollaron cientos de pueblos dentro de dos vertientes, la maya y la azteca, que inventaron sistemas de escritura, una mitología compleja presidida por el Colibrí Zurdo (Huitzilopochtli) y la Serpiente Emplumada (Quetzalcoatl), construyeron ciudades, pirámides. Se pueden admirar sus monumentos en sitios como Cholula, Teotihuacán, Chichén Itzá, Tikal y muchos otros y pasar días enteros en el Museo Nacional de Antropología de México admirando sus creaciones.

En los Andes existió otro conjunto de culturas importantes, dominadas en la última etapa por los incas que hicieron algo semejante. Se puede constatar su sofisticación visitando Tiahuanaco, Nazca, Cuzco, Machu Pi-cchu, Vilcabamba y muchos otros lugares.

Además de las sociedades sedentarias, algunas naciones indígenas nómades, dedicadas a la guerra, aprendieron a manejar los caballos que trajeron los españoles, para formar ejércitos ecuestres con los que exterminaron o sometieron a otros pueblos. En Norteamérica fueron siux, pies negros, cheyenes, y comanches. En Sudamérica lo hizo solamente un pueblo, asentado en la actual Araucanía chilena, que enfrentó a incas y españoles sin someterse nunca. Les denominaron araucanos vocablo derivado del quechua auca, que significa salvaje. Desde el siglo XIX se llaman a sí mismos mapuches, fundiendo dos palabras del mapudungún: mapu y che, tierra y gente.

Durante la Colonia y el inicio de la República, se mantuvo un límite con la cultura blanca borrado alrededor de 1860, cuando Chile organizó la “Ocupación de la Araucanía” y Argentina la “Guerra del Desierto”, a partir de que los loncos (caciques) araucanos celebraron una Futa Kolloj, Constituyente del Reino de la Araucanía, llamado también la Nueva Francia, con capital en Perquenco, proclamando rey al aventurero francés Orélie Antoine de Tounens. Sus territorios comprendían todo los que está al sur del río Bío Bío en Chile y del Río Negro en Argentina, las islas Malvinas y la Antártida.

Fue el tiempo en que Francia quiso intervenir en América, invadió México y proclamó emperador a Maximiliano de Habsburgo. Los franceses crearon el término “América Latina”, para incluirse en una América en la que nunca habíamos hablado latín.

Imagen de Gustavo Peon. Vista en Perfil
Históricamente muchos dirigentes mapuches soñaron siempre con formar un país independiente, cosa que nada tiene que ver con ideologías, como creen algunos argentinos anclados en los setenta.

Los líderes mapuches han buscado distintas alianzas para conseguir su objetivo: fundaron la Nueva Francia en el siglo XIX, nombraron al general Augusto Pinochet “Fauta Lonco”, (Gran Autoridad) de su nación, hoy intentan instalar su país al que llaman Wallmapu. Una monarquía de papel europea, Pinochet y algunos entusiastas de izquierda han sido usados con este fin.

Según el censo, existen en Chile 1.745.147 mapuches, que constituyes el 9,93% de la población. En Argentina, según el Indec, hay 105 mil mapuches, el 0,2% de la población. El 94% de los mapuches que existen vive en Chile y el 6% en Argentina, es un tema casi totalmente chileno.

La gran mayoría de los mapuches argentinos trabajan y producen en el sur del país. Un grupo que no llega a las mil personas, relacionado con mapuches chilenos, formaron el RAM. Les apoyan bastantes argentinos que mezclan novelería indigenista, anomia, e ignorancia. En algunos casos también el deseo de participar en negocios inmobiliarios y otras actividades ilegales. Pocos son los seguidores del actual rey de Nueva Francia, Federico I, o del Fauta Lonco Augusto Pinochet.

24 septiembre, 2022

¿Hay hipótesis de conflicto?

La filtración de archivos militares de Chile revela inquietud y un prolijo seguimiento de la actividad de Defensa de la Argentina

Más de 400.000 documentos con clasificación “reservado, secreto y ultrasecreto” fueron objeto de un hackeo de al menos 5 jornadas. Su contenido relativiza la creencia local de que carecen de hipótesis de conflicto respecto a nuestro país.

Por Fernando Morales, publicado por Infobae.

La filtración de estos archivos militares chilenos desnuda no sólo la vulnerabilidad del sistema informático de la defensa trasandina sino también la obsesión chilena por la actividad militar argentina.

Uno de los documentos dice: “El nuevo radar de vigilancia y control aéreo emplazado por Argentina en Río Grande (Tierra del Fuego) es motivo de preocupación y deberían arbitrarse los medios para su neutralización”. Otro: “Argentina acaba de anunciar oficialmente un plan para adquisición de municiones con previsiones para los próximos 10 años que se sostendrá con aportes de un fondo específico aprobado por el congreso”.

El radar inaugurado en Río Grande el 30 de mayo pasado inquietó a Chile
Visto en Infobae

De la filtración, que le costó el puesto al jefe del Estado Mayor conjunto de las FFAA chilenas, general Guillermo Paiva, se desprende también que los altos mandos de esa fuerza elevan la ponderación sobre “la amenaza militar argentina” de “riesgo Bajo” a “rango Medio”.

Las frases precedentes textuales son sólo un extracto de las obtenidas en los apenas 27 documentos clasificados extraídos de las entrañas de al menos dos servidores del Estado Mayor Conjunto de las FFAA de la República de Chile.

19 agosto, 2021

La otra pandemia sin fin

Toda la gran cuenca del Plata tiene una sobra de maldad. Da pena leer todo lo que está pasando en muchos ámbitos de nuestra región.

El lado oscuro de la Hidrovía. Escondida en contenedores, trafican cocaína a Europa y África.

Por Germán de los Santos, publicado por La Nación.

Las organizaciones criminales más poderosas de América latina se afincaron en Paraguay, que exporta cocaína en barcazas que atraviesan el territorio argentino sin controles durante la navegación; el operativo récord que encendió las alarmas.

Como si fuese un ruego póstumo destinado a los narcos, el capitán Oscar Montiel escribió en un papel manchado con grasa: “Soy el único responsable”. Quería excluir a su familia de las represalias que, según presumía, podrían venir. Luego, se metió en el baño del buque Asunción B y se pegó un tiro en la cabeza.

A solo unos metros del puente de mando, los efectivos de la armada paraguaya encontraron lo que el capitán les había marcado: un contenedor donde estaban ocultos 13.110 kilos de marihuana. Esa carga clandestina estaba valuada en diez millones de dólares y tenía como destino la Argentina, según la investigación que llevó adelante el fiscal Ysaac Ferreira.

El hallazgo fue el 19 de mayo de 2015 y se trató del secuestro de drogas más cinematográfico de una sucesión de operativos que se extendió durante los últimos años y que hoy enciende las alarmas de las fuerzas de seguridad europeas; sobre todo, después de que en febrero pasado se secuestraron tres cargamentos con un total de 27 toneladas de cocaína en Amberes y Hamburgo.

Imagen vista en La Nación
La Hidrovía, en sus 3400 kilómetros de extensión, esconde un lado oscuro. No es solo la ruta de salida al exterior del 85 por ciento de los granos que se producen en la Argentina, ni es solo una vía fluvial que logra unir a través de los ríos Paraguay y Paraná a cinco países (Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay). También oculta, como decía el poeta entrerriano Juan L. Ortíz, en ese “mar oscuro”, misterios profundos vinculados con el crimen organizado.


Uno de ellos es el narcotráfico que se cuela por los escasos controles en medio del incesante tráfico de embarcaciones. Durante el pico de la cosecha de soja, entre marzo y junio, navegan 300 barcazas por día, que por el acuerdo de “transporte fluvial” firmado en 1994 por los países que conforman la Hidrovía, no tienen control durante la navegación. Para evitar inconvenientes y demoras en el tráfico fluvial, las revisaciones son solo en los puertos de salida, y en la práctica “resultan endebles”, según admitió a LA NACION la directora de la Secretaría Nacional de Narcotráfico de Paraguay, Zully Rolón.

De acuerdo con los investigadores europeos, los tres cargamentos con cocaína descubiertos en Amberes y Hamburgo provenían de Paraguay -que no los detectó en el puerto de origen- y por lo menos uno de ellos, con 16.174 kilos de estupefacientes, hizo trasbordo en el puerto de Buenos Aires.

El hallazgo se produjo luego de que las fuerzas de seguridad europeas lograron vulnerar más de 170.000 mensajes de teléfonos que usaban el sistema encriptado Sky ECC.

Ese cargamento de cocaína, camuflado en latas de pintura, fue secuestrado en una de las incautaciones más grandes de la historia en Europa. Navegó por 1400 kilómetros sin ser sometido a una sola inspección por parte de las fuerzas de seguridad, ni las paraguayas ni las argentinas.

En la última reunión de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc, por sus siglas en inglés), realizada en La Paz, en enero pasado, los miembros de la organización advirtieron sobre el peligro de que la Hidrovía Paraguay-Paraná se transforme, especialmente durante la pandemia, “en una nueva vía para el tráfico de drogas”.

02 abril, 2017

Ellos espían, les señalan persecuciones clandestinas

El pestilente círculo negro del espionaje.
Por Carlos Pagni, publicado por La Nación.

Mauricio Macri suele lamentar la incomprensión de lo que denomina el "círculo rojo", y los sociólogos llaman elite: políticos, empresarios, sindicalistas o periodistas que evalúan las decisiones oficiales intoxicados por el exceso de información. Pasan los meses y va apareciendo con claridad otro grupo del que tal vez debería cuidarse más. Personas instaladas en las entrañas del poder, que utilizan fondos e instrumentos asignados por el Estado para perseguir o extorsionar, fuera de cualquier marco legal. Es un elenco que existe en todas las administraciones. El célebre Norberto Bobbio lo llamó sottogoverno. El problema de Macri es que ese pestilente "círculo negro", que se extiende bajo sus pies, ha comenzado a descomponerse y está fuera de control.

Parece imposible que Elisa Carrió y Cristina Kirchner coincidan en algo. Sin embargo, ambas denunciaron que desde la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) se realizan operaciones clandestinas. La misma naturaleza del delito hace que sea difícil de probar. Sin embargo, desde hace cuatro meses, LA NACION viene accediendo a datos que vuelven muy creíbles las manifestaciones de esas dos rivales. Se trata de documentos que, por sus características, y por la altísima confiabilidad de quienes los proporcionan, corroborarían la existencia de una unidad de inteligencia ilegal en esa repartición. La información podría ser avalada por testigos ante un requerimiento judicial.

Los blancos de esas tareas de espionaje son, según esas fuentes, muy variados. Un agente cuyo nombre comienza con G tiene en la mira a Lionel Messi. Sería para indagar en una sociedad que apareció en los Panamá Papers. Messi es un objetivo inesperado. Hasta que se recuerda que al frente de la AFI está el broker de futbolistas Gustavo Arribas. ¿Será también por eso que el espía I investigaría a Carlos Ahumada Kurtz, quien hasta octubre conducía Estudiantes de San Luis? Alguien cuya inicial es S seguiría también a Julio Koropeski, del club Crucero del Norte.

Quizás Arribas sea inocente. La antigua SIDE recibe la influencia del presidente de Boca, Daniel Angelici, y de su vicepresidente 3º, Darío Richarte. A ellos reportan el director de Finanzas, Juan José Gallea, y el de Asuntos Jurídicos, Juan Sebastián De Stefano, novio de Loreley Bianco, la nueva presidenta del Consejo de la Magistratura porteño. Gallea fue director de Finanzas del grupo de medios de Sergio Szpolski, bajo ambos Kirchner.

Estas conexiones quizás expliquen por qué el aparato irregular de la AFI puso la lupa sobre el empresario Matías Garfunkel. El espía a cargo es, de nuevo, I. Garfunkel denunció hace un año a Richarte y a Gallea como socios ocultos de Szpolski. Después de hacerlo, padeció hostilidades que lo obligaron a exiliarse. El mismo agente I perseguiría a Mariano Martínez Rojas, comprador de ese grupo mediático. Martínez Rojas declaró que Szpolski, Gallea y Richarte lo estafaron.

08 julio, 2007

Cuando los ordenadores pasan al ataque

Los gobiernos se preparan para un asalto a sistemas informáticos cruciales.

Publicada por JOHN SCHWARTZ (NYT)
ELPAIS.COM.

Cualquiera que siga la tecnología o los asuntos militares habrá oído lo que se predice desde hace más de una década; que se avecina una ciberguerra. Aunque el desde hace tiempo anunciado y esperado conflicto informático aún no ha estallado, las previsiones se vuelven más siniestras con cada relato: una nación beligerante inicia un ataque, respaldado por sus cerebros y sus recursos informáticos; los bancos y otras empresas del enemigo quedan destruidos; las administraciones públicas acaban paralizándose; los teléfonos se desconectan; los juguetes parlantes controlados por microchips se transforman en máquinas de matar imparables.

No, ese último elemento no forma parte del escenario, principalmente porque esos juguetes controlados por microprocesador no están conectados a Internet mediante las tecnologías de control remoto industriales conocidas como sistemas Scada, acrónimo en ingles de Control Supervisor y Adquisición de Datos. La tecnología permite la vigilancia y el control remotos de operaciones como líneas de producción fabril y proyectos de obras públicas como las presas.

Por eso los expertos en seguridad se imaginan a los terroristas delante de un teclado cerrando fábricas o abriendo las compuertas de una presa para inundar las ciudades situadas río abajo.

Pero, ¿cuánto mal podría causar una ciberguerra, en especial si la comparamos con la fetén, a base de sangre y tripas? ¿Y hay realmente posibilidades de que ocurra? Sea cual sea la respuesta, los gobiernos se están preparando para La Grande. Los expertos en seguridad creen que China sondea desde hace tiempo las redes estadounidenses. De acuerdo con el informe anual de 2007 enviado por el Departamento de Defensa al Congreso, el ejército chino ha invertido grandes cantidades de dinero en contramedidas y defensas electrónicas contra un ataque, y en conceptos como "ataque a redes informáticas, defensa de redes informáticas, y aprovechamiento de redes informáticas".

EE UU también se está armando. Robert Elder, comandante del recién creado Mando Ciberespacial de las Fuerzas Aéreas, que defiende las redes militares de datos, comunicaciones y control, está aprendiendo a deshabilitar las redes informáticas de un rival y a destruir sus bases de datos. "Queremos entrar y tumbarlos en el primer asalto", dice, de acuerdo con lo publicado en Military.com.

Un ciberconflicto generalizado "podría tener enormes consecuencias", opina Danny McPherson, experto de Arbor Networks. Los ataques contra Internet, por ejemplo a través de lo que se conoce como servidores raíz de nombres, utilizados para conectar a los usuarios con las páginas web, podrían causar problemas generalizados, señala Paul Kurtz, de Safe Harbor, una empresa asesora sobre temas de seguridad.

Aún así, en lugar de plantearse las repetidas advertencias del sector sobre un "Pearl Harbor digital", McPherson cree que "la ciberguerra será mucho más sutil", y que "ciertas partes del sistema no funcionarán, o no podremos fiarnos de la información que se nos dé".

La mayoría de los expertos concluyen que lo que ocurrió en Estonia a comienzos de junio no fue un ejemplo. Los ciberatentados de Estonia se produjeron al parecer a causa de las tensiones sobre el plan del país de retirar los monumentos bélicos de la época soviética. En un principio, las autoridades estonias culparon a Rusia de los ataques, e insinuaron que sus redes informáticas estatales habían bloqueado el acceso electrónico a bancos y oficinas públicas. El Kremlin rechazó las acusaciones. Y al final las autoridades estonias aceptaron la idea de que quizá este ataque fuese obra de activistas tecnológicos que desde hace varios años organizan ataques similares prácticamente contra cualquiera.

Con todo, muchos expertos en seguridad y muchos periodistas consideraron inicialmente que los ataques digitales contra las redes informáticas estonias eran el principio del nuevo capítulo, pronosticado hace tiempo, en la historia del conflicto, aunque, las tecnologías y las técnicas usadas en los atentados no eran ni mucho menos nuevas, y tampoco el tipo de cosa que sólo un gobierno podría tener en su arsenal de armamento digital.

Incluso aunque al final estallase un conflicto centrado en Internet, y los microchips enfrentados hicieran lo peor, tendría unas consecuencias esencialmente distintas a las de la lucha a sangre y fuego, afirma Andrew MacPherson, profesor investigador de estudios jurídicos en la Universidad de New Hampshire. "Si tenemos un jarrón de porcelana y lo tiramos, es muy difícil pegarlo", explica. "Puede que un ciberataque se parezca más a una sábana rasgada y pueda volver a coserse".

01 junio, 2007

Comando del Ciberespacio de la Fuerza Aérea de EEUU: No apto para aficionados

Publicado por Rosa Miriam Elizalde
laRepublica.es

El 2 de noviembre de 2006 los medios estadounidenses dieron cuenta, con suma discreción, de unas frases protocolares para bendecir, oficialmente, el nacimiento del Comando del Ciberespacio de la Fuerza Aérea Norteamericana.

En la sede del Pentágono en Virginia, el general de tres estrellas Robert J. Elder, experto en tecnología avanzada de la ex Unión Soviética y con más horas de vuelo en el espionaje electrónico que en el aire, fue presentado como el Comandante en Jefe de esta nueva fuerza que marca un hito en la historia militar. Por primera vez, se incorpora a las armas ya tradicionales –el aire, el mar y la tierra- un cuarto cuerpo estratégico, que reacomoda las tácticas de guerra en este mundo cada vez más global. Su misión, repetida una y otra vez en ese discurso de iniciación mediática, es: “Alcance mundial, vigilancia mundial, poderío mundial.”

En aquella ceremonia ritual, los generales del Pentágono sencillamente levantaron el velo de la aterradora barricada tecnológica que han estado construyendo desde hace diez años para tomar por asalto la Internet, encrucijada en la que se va a dirimir –y ya está ocurriendo- toda la vida económica, social, política y militar del planeta.

“Hasta hoy –dijo el General Elder- hemos estado a la defensiva. El cambio cultural es que pasamos a la ofensiva y vamos a tratar al ciberespacio como un ámbito de combate (…).” También, amenazó: “Vamos a desarrollar, junto con las universidades, guerreros ciberespaciales que sean capaces de reaccionar ante cualquier amenaza las 24 horas del día, durante los siete días de la semana...”. Para que no quedara ninguna duda de la gravedad de la orden del Pentágono, el Teniente General Elder añadió: “en este ámbito, al igual que en cualquier escenario de guerra, no hay lugar para aficionados.”[1]

TODOS SOMOS TERRORISTAS

Quiero llamar la atención sobre esa frase: “no hay lugar para aficionados”, que es igual a decir “no hay lugar para nosotros”, la mayoría de los usuarios de la Red que apenas tenemos idea de qué procesos tecnológicos tienen lugar cuando mandamos un correo electrónico o navegamos en la web, y que no somos conscientes de que la Internet está y estará “invisible” pero omnipresente -como la electricidad- en todos los procesos esenciales de nuestras vidas.

Detrás de la reorganización del Ejército norteamericano está la decisión política de mantener no sólo el control de este espacio, la supremacía técnica y la vigilancia extrema de todos los que interactúen en él - potenciales terroristas mientras no demuestren lo contrario-, sino la arquitectura global de lo que ellos han decidido que será la sociedad del futuro.

La creación del Ejército para el Ciberespacio no es el comienzo, sino el punto final, la pata de la mesa que faltaba, en esa arquitectura. El Pentágono tiene la función de ser el policía encargado de identificar y asesinar, literal o digitalmente dentro y fuera de los Estados Unidos, las manifestaciones de resistencia o de alternativa política, tecnológica, económica y militar al orden que ellos han diseñado para nosotros. Los Estados Unidos son la primera ciberpotencia. Controlan las innovaciones tecnológicas, las industrias digitales, los proyectos (materiales e inmateriales) de todo tipo. Sus legislaciones al respecto están siendo clonadas de un país a otro. Toda la plataforma para los grandes cambios históricos, asociados a las llamadas tecnologías del acceso y la revolución de la nueva economía, la han ido imponiendo al mundo sin pedirle permiso a nadie, y frente a ese modelo instituido arbitraria y deslealmente solo ha habido tímidas y descoordinadas reacciones de los movimientos sociales.

En este ámbito, el obsesivo interés del gobierno de los Estados Unidos, agenciero de las grandes multinacionales de las telecomunicaciones, va mucho más allá del control de nuestras mentes, aunque, por supuesto, es un objetivo de primer orden convertir en una “tubería” privada que fluya en un solo sentido el espacio de comunicación más participativo que jamás haya tenido la humanidad.

Pero no es esta la única preocupación que tienen. Ignacio Ramonet ha dicho con razón que el dueño de la flota digital será quien controle el comercio y el dinero del mundo, como sucedía durante los siglos XVII al XVIII con la Flota de Indias. Y quien controle estas tecnologías, también conservará la supremacía militar. Pero el superpoderoso sistema de guerra norteamericano, que se sostiene en las técnicas de la comunicación y de la información, puede ser sensible a las acciones de guerra asimétrica, una lección que aprendieron en Vietnam y que les está dando infinitos dolores de cabeza en Iraq. Los misiles, los aviones, los helicópteros, las bombas “inteligentes” se desplazan simultáneamente por pistas digitales y aéreas, y el espacio cibernético puede ser tan o más vulnerable a las emboscadas que los caminos tangibles. “No hay lugar para aficionados”, esa frase soberbia del General Elder, tiene un significado añadido: la decisión de los Estados Unidos de convertir en asunto de seguridad nacional el desarrollo y uso de las tecnologías digitales más avanzas.

¿Cuál es la táctica inmediata que ha seguido el complejo militar-industrial norteamericano para impedir que la Internet sea un tesoro público y se convierta en una autopista privada, anclada a sus intereses hegemónicos? Los propios militares nos lo dicen. En un artículo publicado por la revista Military Review en el número de septiembre-octubre de 2003[2], dos oficiales que estudiaron a fondo la guerra cibernética palestino-israelí, develan un fragmento de un documento elaborado por el Pentágono sobre Seguridad Nacional e Internet[3]. Allí se definen las “cuatro necesidades en la política nacional e internacional de los Estados Unidos”, en torno a este tema:

1. Decidir quién proporcionará la seguridad en la Red –es decir, quién es el dueño. 2. Proporcionar respuestas legales al rápido crecimiento horizontal de la Red –es decir, una Ley Patriota universal. 3. Poner en vigencia responsabilidades legales para quienes creen incidentes no deseados –es decir, la represión. 4. Detener la proliferación de armas y tecnologías cibernéticas no deseadas –es decir, códigos cerrados a la mirada ajena y autopistas exclusivas para la poderosa elite norteamericana.

La argumentación que ofrece el Pentágono a estas “cuatro necesidades” es un manual de ciberterrorismo mundial ilustrado, en el que no podemos detenernos en este análisis por falta de tiempo. Quiero llamar atención al menos en un aspecto: desde hace algo más de diez años, mucho antes del 11 de Septiembre que ha servido en bandeja de plata el pretexto para esta ofensiva, los Estados Unidos han venido trabajando para crear dos canales que propicien el ordenamiento de la Red según sus intereses estratégicos. Uno, el legal, que intenta aprobar normativas nacionales e internacionales que les permitan espiar, intervenir servidores y páginas web y sancionar a los “terroristas” cibernéticos. (Si están al tanto de las noticias habrán visto los acuerdos entre Estados Unidos y la Unión Europea para la retención de datos y el impulso a legislaciones sobre un tipo de sociedad de la información.)

Y un segundo canal, en el que ilegalmente operan con avanzadas armas de guerra –las llamadas eufemísticamente de “minería de datos” y de “reconocimiento”-, para someternos a extrema vigilancia y para desactivar sitios web en una operación ofensiva que han denominado “política de eliminación de información virtual que pueda ser útil al enemigo”[4].

En un artículo publicado el 28 de marzo pasado por el USA Today[5] con el alarmante título de “Comando prepara ataques a sitios web terroristas”, se afirma que “los documentos contractuales del Pentágono muestran que el Ejército solicitó a las compañías (comerciales) desarrollar un espectro completo de técnicas para atacar redes informáticas. Según muestran los documentos, este programa, dirigido por el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea, prevé gastar 40 millones de dólares en 4 años.”

Tanto el Pentágono como las agencias de seguridad norteamericana parten del presupuesto de que todos somos sospechosos de ejercer el terrorismo, incluso si demostramos lo contrario. Y digo esto con premeditación. El Washington Post publicó el pasado 25 de marzo[6], que la famosa Base de Datos de Identidad de los Terroristas (TIDE por sus siglas en inglés), creada a partir del 11 de Septiembre con la integración de todas las agencias de Inteligencia del país, incorpora diariamente un promedio de 1200 nombres de ciudadanos nacionales y extranjeros. Ahí van a parar todos los registros inimaginables, desde itinerarios de vuelos hasta cuentas de restaurantes, resultados académicos e identificaciones personales en los chats de internet. El TIDE tiene un solo defecto: después que ingresa el nombre allí es prácticamente imposible borrarlo del sistema, por la compleja maraña de permisos que se necesitan para eliminar un expediente ya iniciado. “La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO, por sus siglas en inglés) –dice la autora del artículo del Washington Post, Karen de Young- reportó que en el 2005, por ejemplo, solo fueron borrados 31 nombres.”

Gracias a este segundo canal ilícito operan las variantes mejoradas del sistema Carnivore para el espionaje telemático –la versión europea se conoce como OSEMINTI y la han producido Francia, Italia y España a un costo de 2 000 millones de dólares[7]. Y también, navegan las nuevas terminologías y etiquetas que criminalizan los movimientos sociales y facilitan el terreno a la intervención legal e ilegal. La caricatura del nuevo terrorista tiene ahora un AKM en la mano derecha y una laptop, en la izquierda, y se dedica con especial ahínco a la “Guerra Santa Tecnológica”[8], tal como la definió el Observador del Terrorismo de la Fundación Jamestown. En esa guerra, afirman los expertos del Pentágono, se enfrentan los “guerreros ciberespaciales”[9] del General Elder contra “piratas”, “cibervigilantes”, “terroristas”, “estados hostiles”[10] e “individuos moderados radicalizados”[11].

No faltan, incluso, los expertos que vaticinan terroríficos escenarios controlados por los “enemigos cibernéticos”. En una especie de Harry Potter para adultos, el ministerio de la Defensa de Gran Bretaña publicó un informe de su Centro de Desarrollo, Conceptos y Doctrinas[12], en el que augura que los ciberterroristas serán capaces de crear chips que podrían implantarse en el cerebro humano, bombas de impulso electromagnéticas y otros diabólicos artefactos.

“En el 2035 –afirma el almirante Chris Parry, jefe del Centro- estarán disponibles armas de pulso electromagnético, capaces de destruir los sistemas de comunicación de una zona o de inutilizar centros neurológicos de comunicación o negocios… Se utilizarán armas de neutrones que matan sin destruir infraestructuras, que podrían ser usadas en limpiezas étnicas. Armas que permitirán ver a través de las paredes, y otras biológicas, radiológicas y nucleares altamente letales.”

Lo que no suelen admitir estos expertos es que los únicos que tienen la capacidad para crear ese tipo de artilugio de guerra y dirigir ataques en gran escala en la red, son los dueños de las tecnologías y los que controlan las investigaciones en las universidades y en los laboratorios militares. Como reconoció Ahmed Mücahid Ören, el coordinador del debate sobre ciberseguiridad de la Conferencia Mundial sobre Seguridad, convocada por la Unión Europea a fines de febrero de este año: “Un gran ataque electrónico requiere mucho tiempo, mucha información y muchísimo dinero.” [13]

OBSERVATORIO REGIONAL DE LA INTERNET

Desgraciadamente, estamos totalmente indefensos y enajenados de la guerra que ya nos hacen. Existe abundante información útil, pero está fragmentada y dispersa, mientras la izquierda sigue gravitando en dos corrientes igualmente engañosas y en cierto modo suicidas.

La primera corriente cree que la Internet es una panacea en la que se disiparán sus históricos problemas de expresión y articulación internacional. La segunda tendencia, absolutamente paranoica, suele mirar a la Red a distancia y con terror, y está convencida de que es un ámbito poblado de abismos y monstruos de siete cabezas como en el Gran Océano de las crónicas precolombinas.

Ambas corrientes nos dejan a merced de las decisiones y los zafarranchos de combate del Pentágono y sus filiales en Europa, y hay que reconocer que han logrado avanzar en sus estrategias de dominación en la web. No es casual que desde el 2003 no ha habido otras reacciones de la magnitud que vimos en los días previos al inicio de la intervención militar en Iraq, protesta que se hizo sentir de manera simultánea y organizada en cientos de ciudades del mundo con la ayuda indiscutible de la Internet.

Como mismo no podemos existir sin la tierra, sin el aire y sin el mar por más que otros nos hagan la guerra para arrebatarnos esos ámbitos de vida, es un asunto de elemental sobrevivencia defender el espacio cibernético sin el que no hay manera de construir el futuro de nuestra especie.

La ciberguerra terrorista que han declarado los Estados Unidos da por sentado dos miedos: uno al terrorismo en sí mismo y otro, a las tecnologías. Por tanto hay que apropiarse de estas técnicas; hay que diseñar nuestras propias estrategias; tenemos que monitorear también 24 horas al día si es posible la Red y sugerir alternativas frente a las agresiones del Comando Ciberespacial; urge identificar todos los resquicios legales que nos permitan hacerle frente a sus arremetidas, y sobre todo, debemos ayudar a construir, de un modo menos empírico, nuestras comunidades virtuales.

Asociado al Observatorio Global de los Medios, a la Red de Redes En Defensa de la Humanidad o otra institución que pueda apoyarlo, creo que debemos pensar seriamente y con urgencia en la posibilidad de tener un Observatorio Regional de la Internet que sistematice la recopilación de datos, que filtre la información y profundice en el conocimiento de la evolución y las tendencias de la Internet con una intencionalidad política, y por supuesto, que enlace a los movimientos, instituciones de gobierno e investigadores que directa o indirectamente evalúan los sistemas digitales, la comunicación y los movimientos sociales y políticos que se articulan a través de la Internet. Necesitamos información para dar la batalla legal frente a las ilegalidades y a las normas supuestamente legales que nos imponen. Y para denunciar, permanentemente, las violaciones y los atropellos.

Ignorar esta guerra no detendrá a los profesionales que comanda el general Elder. Todo lo contrario. Ahora mismo, en este mismo instante, nos están apuntando al cerebro y al corazón. Aceptemos el reto. Meditemos cómo organizarnos y qué legítimos instrumentos están a nuestro alcance para defender a toda costa la Internet solidaria, que es el único modo de impedir que las fantasías de Orwell se instalen entre nosotros, definitivamente, como realidad.

[1] Sara Wood, “El nuevo Comando de la Fuerza Aérea combatirá en el ciberespacio”. Servicio de Prensa del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Washington, 3 de noviembre de 2006. (Nota publicada en la página del Departamento de Estado: www.state.gov

[2] Coronel Patrick D. Allen, componente de reserva del Ejército de los EE.UU., y teniente coronel Chris Demchak. “La guerra cibernética palestina-israelí”. Military Review, septiembre-octubre de 2003.

[3] Chips C. Demchak, “State Security Paths in a Digital Mass Society: New Internet Topologies and Security Institution Obligations”, Cambridge Review of International Affairs, número especial sobre la seguridad del estado y el Internet. Fecha desconocida.

[4] Declaraciones al USA Today de John Arquilla, profesor de la escuela de posgrados de la Marina. En: Jim Michaels, “Comando prepara ataques a sitios web terroristas”. USA Today, 28 de marzo de 2007

[5] Ibídem.

[6] Karen de Young, “La base de datos sobre el terrorismo se ha cuadriplicado en once años”. En: The Washington Post, 25 de marzo de 2007; A01.

[7] Mercè Molist, “El Ministerio de Defensa español trabaja en un Carnivore europeo mejorado”. El País, Espaaña, 24 de febrero de 2007

[8] Abdul Hameed Bakier, "Última novedad de la Revista Técnica Mujahid, un Manual del Entrenamiento para Jihadis". Foundation Jamestown, 5 de abril de 2007. Publicado originalmente en Terrorism Monitor, 29 de marzo de 2007. Se puede consultar en: http://jamestown.org/news_details.php?news_id=232#

[9] Sara Wood. Nota citada.

[10]Esta categorización aparece en: “El ciberespacio es el ámbito donde la Fuerza Aérea vuela y combate”, intervención del Secretario de la Fuerza Aérea Michael W. Wynne en la Conferencia de Integración del C4ISR –Comando del Ciberespacio-, celebrada en Crystal City, Virginia, el 2 de noviembre de 2006. Publicado en la página de la Fuerza Aérea norteamericana. Se puede consultar en http://www.af.mil/library/policy/november.asp

[11] Michael Chertoff, Secretario de Seguridad Nacional de EEUU, en la reunión con el Comisario de Justicia de la UE. Bruselas, 5 de abril de 2007.

[12] “Chips cerebrales, bombas electromagnéticas y peores noticias”. El País, España. 9 de abril de 2007.

[13] "El nivel de riesgo actual del ciberterrorismo es bajo, opinan expertos". Agencia EFE, 1 de marzo de 2007.

///(
laRepublica.es).

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