La expansión del Hezbollah en Latinoamérica y por qué “el terrorismo es una herramienta de la política exterior iraní”
El investigador Emanuele Ottolenghi analizó, durante una charla virtual y
una entrevista con Infobae, cómo funciona la red de infiltramiento que
comenzó en los ‘80.
Por Martina Putruele, publicado por
Infobae.
La agrupación terrorista libanesa Hezbollah y la República Islámica de
Irán han estado bajo observación en América Latina. Hechos como los
atentados en Argentina contra la embajada de Israel y la sede de la AMIA
-el 17 de marzo de 1992 y el 18 de julio de 1994 respectivamente- o el
reciente caso del avión venezolano-iraní, encienden las alarmas sobre su
presencia en la región.
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La comunidad libanesa tiene una fuerte presencia en Ciudad
del Este. Todos niegan cualquier relación con Hezbollah. Foto vista en Infobae |
“Irán y Hezbollah son temas muy complejos”, comenzó el experto. “Están
estrechamente interconectados pero sus tareas son diferentes. Irán,
miembro de las Naciones Unidas, utiliza las herramientas de la soberanía
para adelantar sus ambiciones políticas y aprovecha sus contactos para
adelantar esta agenda que incluye exportar su ideología y difundirla
afuera de sus fronteras”.
Por su parte, explicó que “Hezbollah no es un país soberano, es una
organización terrorista con base en el Líbano, y que principalmente
opera en la región para recaudar recursos que puedan financiar sus
actividades en Oriente Medio, garantizar la continuidad del apoyo de la
diáspora libanesa en la region, y establecer redes de infraestructura
logística que puedan contribuir al trabajo de recaudación de recursos,
pero que puedan también ser activadas para armar ataques terroristas,
como fue el caso en Argentina”.
Ottolenghi contó también cuáles son los métodos de reclutamiento y
adoctrinación de su maquinaria de propaganda, especialmente a través de
universidades y centros culturales: “Están metidos en fuertes
actividades que buscan multiplicar su ideología, como viajes plenamente
financiados a Irán para ‘ejercer su derecho a la información y conocer
el Islam’. El trabajo intenta establecer también de medios de
comunicación para propagar sus ideas”.
Además, aseguró que Hezbollah “disfruta de apoyo desde las comunidades
de su diáspora global para construir redes de lavado y que invierte
recursos (Dawa Global) para mantener la lealdad de la diáspora y su
apoyo concreto. La inversiones concretamente incluyen dinero para
mezquitas, escuelas, centros culturales, movimientos de jóvenes,
asociaciones de beneficencia. La organización envía clérigos,
instructores y maestros para liderar las instituciones que financia,
garantizando el adoctrinamiento de las comunidades y su continua
lealdad”.
Antes de la conferencia, coordinada por el profesor Julián
Schvindlerman, Infobae habló con Ottolenghi para dilucidar las pistas
que apuntan a la expansión y el impacto de estas organizaciones en
Latinoamérica.
—¿Cómo ocurrió el ingreso y la expansión de Irán y Hezbollah en la
región?
—Los dos fenómenos están claramente interconectados porque el
Hezbollah es una creación de Irán y es un agente que participa en los
objetivos estratégicos de Irán. Pero tienen una historia un poquito
distinta porque en el caso de Hezbollah estamos hablando de una
organización que se concentra en el desarrollo de contactos, de redes,
aprovechando la presencia de comunidades de diáspora libanesa y por
eso se concentra en lugares de Latinoamérica, sobre todo donde existen
estas comunidades, como la triple frontera de
Argentina-Brasil-Paraguay, en Colombia, Panamá y Venezuela, donde hay
comunidades de tamaño importante y con presencia también en otros
lugares de relevancia comercial.
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