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30 abril, 2024

Todo cambiará, los más aptos evolucionarán

Una visión en un Mundo competitivo y complejo sobre un planeta que se degrada, donde entre lo único permanente está el cambio.
Por Jorge S. King ©2024

El Mundo se vuelve cada día más complejo, y para sobrevivir en un Mundo complejo necesitamos capacidades, herramientas, medios y lazos complejos para interactuar con él.

Charles Darwin tenía razón, sobrevive el más apto, por lo que es extraordinariamente importante que los individuos, grupos y sociedades desarrollen características beneficiosas para su supervivencia.

Foto decorativa, vista en The Perrin Collective
Los más aptos, según Darwin, son los miembros de la especie que mejor se adaptaban a su entorno. La educación transforma la vida. El poderoso vector de transformación que es la educación reviste una importancia fundamental en estos tiempos.

No fueron pocos, en las últimas décadas los que recomendaron que las personas adquieran habilidades vinculadas a los nuevos desarrollos tecnológicos.

Ser el más apto en el contexto actual, marcado por la educación, la capacitación, el desarrollo personal permanente, la libertad de criterio, el sentido crítico, las habilidades para adaptarse a nuevos desarrollos y la capacidad de establecer lazos complejos para interactuar con un mundo cada vez más complejo y demandante, implica ir más allá de la mera adquisición de conocimientos.Se trata de cultivar una mentalidad y un conjunto de capacidades y competencias que permitan navegar con éxito en un entorno en constante cambio.

En este sentido, ser el más apto significa:
  • Actitud de aprendizaje permanente: Adoptar una postura proactiva y continua de aprendizaje, buscando constantemente actualizar conocimientos (incluye la información con calidad en oportunidad), habilidades y perspectivas. Esto implica cultivar la curiosidad, la apertura mental y no solo la adquisición de información formal, sino también el desarrollo de habilidades como la autodidacsia, la investigación y el pensamiento crítico.

27 julio, 2023

Vídeo de un enorme ovni en el desierto de Arizona

Es una noticia de noviembre de 2017, publicada por Express, un medio británico. En el artículo se muestra un enorme ovni tipo nave nodriza "filmada por los marines estadounidenses en un ejercicio en el desierto de Arizona" posiblemente en octubre de 2017.


Vídeo visto en Express

Originalmente el video fue publicado por el canal Sección 51 2.0 de YouTube, muestra a un grupo de marines que parecen estar observando a la distancia enorme un platillo volador.

Un primer plano del platillo muestra un helicóptero militar que lo pasa, y lo que parecen ser dos pequeñas embarcaciones satelitales debajo de la nave. Luego ven a una especie de dron, parecido a un orbe, pasando más cerca de los marines.

Finalmente se observa el gran ovni mientras parece absorber arena del suelo del desierto.

Sección 51 20 titulada el cortometraje "¡OVNI gigante filmado por marines estadounidenses en el desierto de Arizona! Oct 2017". Cabe señalar que el canal ha sido captado varias veces por los escépticos de los ovnis por usar el metraje original de otras personas y agregarles ovnis CGI.



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03 agosto, 2007

Google apuesta a la telefonía móvil

Google pide línea para entrar al mercado celular

Por Amol Sharma y Kevin J. Delaney
The Wall Street Journal

Google Inc. salió en busca de crecimiento en el mercado de los celulares. La empresa, que ha generado miles de millones de dólares a través de la publicidad en Internet, se ha acercado a varios operadores celulares para que ofrezcan a sus clientes teléfonos cargados con su motor de búsqueda, servicio de email y un nuevo navegador de Internet para aparatos móviles, según fuentes al tanto de los planes. La intención de Google es conquistar una gran parte del creciente mercado de anuncios en los celulares.

Google ha invertido cientos de millones de dólares en el proyecto, según personas al tanto. Ha desarrollado prototipos, ha conversado con operadores en Estados Unidos y ha discutido especificaciones técnicas con los fabricantes. Su objetivo es que diferentes fabricantes produzcan los aparatos, basados en sus especificaciones, y que varios operadores los ofrezcan.

Para los operadores celulares los planes del gigante de Internet son una espada de doble filo. La poderosa marca de Google y sus populares servicios Web podrían ayudarlos a sumar suscriptores a sus paquetes de servicios de datos, de los que dependen cada vez más a medida que bajan los ingresos por llamadas. Pero los operadores temen perder control sobre los anuncios móviles.

Los teléfonos aún están en desarrollo y no estarán disponibles para los consumidores en EE.UU. y Europa sino hasta el próximo año, como mínimo, afirman fuentes. Un portavoz de Google no quiso hacer comentarios sobre el proyecto pero dijo que se estaban asociando "con casi todos los operadores y fabricantes para incluir el motor de búsqueda y otras aplicaciones en sus aparatos y redes".

Los esfuerzos de la compañía para incluir su software en los celulares han activado alarmas en la industria. El presidente ejecutivo del operador estadounidense Verizon Wireless, Lowell McAdam, dice que su empresa optó por no integrar el buscador de Google en sus teléfonos debido a la exigencia de la compañía de Internet de obtener una gran parte de los ingresos por publicidad.
[gphone]

"En el fondo es una batalla por los dólares de publicidad", dijo McAdam en una entrevista reciente. "Quieren una participación desproporcionada de los ingresos". El ejecutivo no quiso comentar acerca de los teléfonos de Google.

Al mismo tiempo, Google ha indicado que podría participar en una subasta por una licencia para usar el espectro electromagnético en EE.UU. De conseguirlo, la empresa podría convertirse en un operador celular, aunque le tomaría varios años y miles de millones de dólares.

La empresa espera que sus esfuerzos sean recompensados con la posibilidad de vender anuncios que se despliegan en las pantallas celulares, complementando el gigantesco negocio publicitario que creó en la Web. Google incluso imagina un día en el que habrá un servicio celular sin cargos mensuales de suscripción, ya que se financiaría a través de publicidad.

Las especificaciones que Google ha establecido para sus teléfonos sugieren que los fabricantes deben incluir tecnología Wi-Fi en los aparatos y que estos sean diseñados para funcionar en la red 3G, la más veloz, para asegurarse que las páginas Web puedan verse con rapidez. Además, sugiere que se incluya la tecnología de posicionamiento global GPS.

La salida al mercado de un teléfono podría plantear algunas complicaciones estratégicas para Google, especialmente en su relación con Apple Inc., que hace poco lanzó su propio celular llamado iPhone. Cuatro de los ocho directores de Apple están también en la junta de Google o son asesores de Google. Si Google y Apple compiten en el mercado de celulares, podría ser más difícil para los directivos evitar conflictos de interés.///(The Wall Street Journal).

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08 julio, 2007

Cuando los ordenadores pasan al ataque

Los gobiernos se preparan para un asalto a sistemas informáticos cruciales.

Publicada por JOHN SCHWARTZ (NYT)
ELPAIS.COM.

Cualquiera que siga la tecnología o los asuntos militares habrá oído lo que se predice desde hace más de una década; que se avecina una ciberguerra. Aunque el desde hace tiempo anunciado y esperado conflicto informático aún no ha estallado, las previsiones se vuelven más siniestras con cada relato: una nación beligerante inicia un ataque, respaldado por sus cerebros y sus recursos informáticos; los bancos y otras empresas del enemigo quedan destruidos; las administraciones públicas acaban paralizándose; los teléfonos se desconectan; los juguetes parlantes controlados por microchips se transforman en máquinas de matar imparables.

No, ese último elemento no forma parte del escenario, principalmente porque esos juguetes controlados por microprocesador no están conectados a Internet mediante las tecnologías de control remoto industriales conocidas como sistemas Scada, acrónimo en ingles de Control Supervisor y Adquisición de Datos. La tecnología permite la vigilancia y el control remotos de operaciones como líneas de producción fabril y proyectos de obras públicas como las presas.

Por eso los expertos en seguridad se imaginan a los terroristas delante de un teclado cerrando fábricas o abriendo las compuertas de una presa para inundar las ciudades situadas río abajo.

Pero, ¿cuánto mal podría causar una ciberguerra, en especial si la comparamos con la fetén, a base de sangre y tripas? ¿Y hay realmente posibilidades de que ocurra? Sea cual sea la respuesta, los gobiernos se están preparando para La Grande. Los expertos en seguridad creen que China sondea desde hace tiempo las redes estadounidenses. De acuerdo con el informe anual de 2007 enviado por el Departamento de Defensa al Congreso, el ejército chino ha invertido grandes cantidades de dinero en contramedidas y defensas electrónicas contra un ataque, y en conceptos como "ataque a redes informáticas, defensa de redes informáticas, y aprovechamiento de redes informáticas".

EE UU también se está armando. Robert Elder, comandante del recién creado Mando Ciberespacial de las Fuerzas Aéreas, que defiende las redes militares de datos, comunicaciones y control, está aprendiendo a deshabilitar las redes informáticas de un rival y a destruir sus bases de datos. "Queremos entrar y tumbarlos en el primer asalto", dice, de acuerdo con lo publicado en Military.com.

Un ciberconflicto generalizado "podría tener enormes consecuencias", opina Danny McPherson, experto de Arbor Networks. Los ataques contra Internet, por ejemplo a través de lo que se conoce como servidores raíz de nombres, utilizados para conectar a los usuarios con las páginas web, podrían causar problemas generalizados, señala Paul Kurtz, de Safe Harbor, una empresa asesora sobre temas de seguridad.

Aún así, en lugar de plantearse las repetidas advertencias del sector sobre un "Pearl Harbor digital", McPherson cree que "la ciberguerra será mucho más sutil", y que "ciertas partes del sistema no funcionarán, o no podremos fiarnos de la información que se nos dé".

La mayoría de los expertos concluyen que lo que ocurrió en Estonia a comienzos de junio no fue un ejemplo. Los ciberatentados de Estonia se produjeron al parecer a causa de las tensiones sobre el plan del país de retirar los monumentos bélicos de la época soviética. En un principio, las autoridades estonias culparon a Rusia de los ataques, e insinuaron que sus redes informáticas estatales habían bloqueado el acceso electrónico a bancos y oficinas públicas. El Kremlin rechazó las acusaciones. Y al final las autoridades estonias aceptaron la idea de que quizá este ataque fuese obra de activistas tecnológicos que desde hace varios años organizan ataques similares prácticamente contra cualquiera.

Con todo, muchos expertos en seguridad y muchos periodistas consideraron inicialmente que los ataques digitales contra las redes informáticas estonias eran el principio del nuevo capítulo, pronosticado hace tiempo, en la historia del conflicto, aunque, las tecnologías y las técnicas usadas en los atentados no eran ni mucho menos nuevas, y tampoco el tipo de cosa que sólo un gobierno podría tener en su arsenal de armamento digital.

Incluso aunque al final estallase un conflicto centrado en Internet, y los microchips enfrentados hicieran lo peor, tendría unas consecuencias esencialmente distintas a las de la lucha a sangre y fuego, afirma Andrew MacPherson, profesor investigador de estudios jurídicos en la Universidad de New Hampshire. "Si tenemos un jarrón de porcelana y lo tiramos, es muy difícil pegarlo", explica. "Puede que un ciberataque se parezca más a una sábana rasgada y pueda volver a coserse".

01 junio, 2007

Comando del Ciberespacio de la Fuerza Aérea de EEUU: No apto para aficionados

Publicado por Rosa Miriam Elizalde
laRepublica.es

El 2 de noviembre de 2006 los medios estadounidenses dieron cuenta, con suma discreción, de unas frases protocolares para bendecir, oficialmente, el nacimiento del Comando del Ciberespacio de la Fuerza Aérea Norteamericana.

En la sede del Pentágono en Virginia, el general de tres estrellas Robert J. Elder, experto en tecnología avanzada de la ex Unión Soviética y con más horas de vuelo en el espionaje electrónico que en el aire, fue presentado como el Comandante en Jefe de esta nueva fuerza que marca un hito en la historia militar. Por primera vez, se incorpora a las armas ya tradicionales –el aire, el mar y la tierra- un cuarto cuerpo estratégico, que reacomoda las tácticas de guerra en este mundo cada vez más global. Su misión, repetida una y otra vez en ese discurso de iniciación mediática, es: “Alcance mundial, vigilancia mundial, poderío mundial.”

En aquella ceremonia ritual, los generales del Pentágono sencillamente levantaron el velo de la aterradora barricada tecnológica que han estado construyendo desde hace diez años para tomar por asalto la Internet, encrucijada en la que se va a dirimir –y ya está ocurriendo- toda la vida económica, social, política y militar del planeta.

“Hasta hoy –dijo el General Elder- hemos estado a la defensiva. El cambio cultural es que pasamos a la ofensiva y vamos a tratar al ciberespacio como un ámbito de combate (…).” También, amenazó: “Vamos a desarrollar, junto con las universidades, guerreros ciberespaciales que sean capaces de reaccionar ante cualquier amenaza las 24 horas del día, durante los siete días de la semana...”. Para que no quedara ninguna duda de la gravedad de la orden del Pentágono, el Teniente General Elder añadió: “en este ámbito, al igual que en cualquier escenario de guerra, no hay lugar para aficionados.”[1]

TODOS SOMOS TERRORISTAS

Quiero llamar la atención sobre esa frase: “no hay lugar para aficionados”, que es igual a decir “no hay lugar para nosotros”, la mayoría de los usuarios de la Red que apenas tenemos idea de qué procesos tecnológicos tienen lugar cuando mandamos un correo electrónico o navegamos en la web, y que no somos conscientes de que la Internet está y estará “invisible” pero omnipresente -como la electricidad- en todos los procesos esenciales de nuestras vidas.

Detrás de la reorganización del Ejército norteamericano está la decisión política de mantener no sólo el control de este espacio, la supremacía técnica y la vigilancia extrema de todos los que interactúen en él - potenciales terroristas mientras no demuestren lo contrario-, sino la arquitectura global de lo que ellos han decidido que será la sociedad del futuro.

La creación del Ejército para el Ciberespacio no es el comienzo, sino el punto final, la pata de la mesa que faltaba, en esa arquitectura. El Pentágono tiene la función de ser el policía encargado de identificar y asesinar, literal o digitalmente dentro y fuera de los Estados Unidos, las manifestaciones de resistencia o de alternativa política, tecnológica, económica y militar al orden que ellos han diseñado para nosotros. Los Estados Unidos son la primera ciberpotencia. Controlan las innovaciones tecnológicas, las industrias digitales, los proyectos (materiales e inmateriales) de todo tipo. Sus legislaciones al respecto están siendo clonadas de un país a otro. Toda la plataforma para los grandes cambios históricos, asociados a las llamadas tecnologías del acceso y la revolución de la nueva economía, la han ido imponiendo al mundo sin pedirle permiso a nadie, y frente a ese modelo instituido arbitraria y deslealmente solo ha habido tímidas y descoordinadas reacciones de los movimientos sociales.

En este ámbito, el obsesivo interés del gobierno de los Estados Unidos, agenciero de las grandes multinacionales de las telecomunicaciones, va mucho más allá del control de nuestras mentes, aunque, por supuesto, es un objetivo de primer orden convertir en una “tubería” privada que fluya en un solo sentido el espacio de comunicación más participativo que jamás haya tenido la humanidad.

Pero no es esta la única preocupación que tienen. Ignacio Ramonet ha dicho con razón que el dueño de la flota digital será quien controle el comercio y el dinero del mundo, como sucedía durante los siglos XVII al XVIII con la Flota de Indias. Y quien controle estas tecnologías, también conservará la supremacía militar. Pero el superpoderoso sistema de guerra norteamericano, que se sostiene en las técnicas de la comunicación y de la información, puede ser sensible a las acciones de guerra asimétrica, una lección que aprendieron en Vietnam y que les está dando infinitos dolores de cabeza en Iraq. Los misiles, los aviones, los helicópteros, las bombas “inteligentes” se desplazan simultáneamente por pistas digitales y aéreas, y el espacio cibernético puede ser tan o más vulnerable a las emboscadas que los caminos tangibles. “No hay lugar para aficionados”, esa frase soberbia del General Elder, tiene un significado añadido: la decisión de los Estados Unidos de convertir en asunto de seguridad nacional el desarrollo y uso de las tecnologías digitales más avanzas.

¿Cuál es la táctica inmediata que ha seguido el complejo militar-industrial norteamericano para impedir que la Internet sea un tesoro público y se convierta en una autopista privada, anclada a sus intereses hegemónicos? Los propios militares nos lo dicen. En un artículo publicado por la revista Military Review en el número de septiembre-octubre de 2003[2], dos oficiales que estudiaron a fondo la guerra cibernética palestino-israelí, develan un fragmento de un documento elaborado por el Pentágono sobre Seguridad Nacional e Internet[3]. Allí se definen las “cuatro necesidades en la política nacional e internacional de los Estados Unidos”, en torno a este tema:

1. Decidir quién proporcionará la seguridad en la Red –es decir, quién es el dueño. 2. Proporcionar respuestas legales al rápido crecimiento horizontal de la Red –es decir, una Ley Patriota universal. 3. Poner en vigencia responsabilidades legales para quienes creen incidentes no deseados –es decir, la represión. 4. Detener la proliferación de armas y tecnologías cibernéticas no deseadas –es decir, códigos cerrados a la mirada ajena y autopistas exclusivas para la poderosa elite norteamericana.

La argumentación que ofrece el Pentágono a estas “cuatro necesidades” es un manual de ciberterrorismo mundial ilustrado, en el que no podemos detenernos en este análisis por falta de tiempo. Quiero llamar atención al menos en un aspecto: desde hace algo más de diez años, mucho antes del 11 de Septiembre que ha servido en bandeja de plata el pretexto para esta ofensiva, los Estados Unidos han venido trabajando para crear dos canales que propicien el ordenamiento de la Red según sus intereses estratégicos. Uno, el legal, que intenta aprobar normativas nacionales e internacionales que les permitan espiar, intervenir servidores y páginas web y sancionar a los “terroristas” cibernéticos. (Si están al tanto de las noticias habrán visto los acuerdos entre Estados Unidos y la Unión Europea para la retención de datos y el impulso a legislaciones sobre un tipo de sociedad de la información.)

Y un segundo canal, en el que ilegalmente operan con avanzadas armas de guerra –las llamadas eufemísticamente de “minería de datos” y de “reconocimiento”-, para someternos a extrema vigilancia y para desactivar sitios web en una operación ofensiva que han denominado “política de eliminación de información virtual que pueda ser útil al enemigo”[4].

En un artículo publicado el 28 de marzo pasado por el USA Today[5] con el alarmante título de “Comando prepara ataques a sitios web terroristas”, se afirma que “los documentos contractuales del Pentágono muestran que el Ejército solicitó a las compañías (comerciales) desarrollar un espectro completo de técnicas para atacar redes informáticas. Según muestran los documentos, este programa, dirigido por el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea, prevé gastar 40 millones de dólares en 4 años.”

Tanto el Pentágono como las agencias de seguridad norteamericana parten del presupuesto de que todos somos sospechosos de ejercer el terrorismo, incluso si demostramos lo contrario. Y digo esto con premeditación. El Washington Post publicó el pasado 25 de marzo[6], que la famosa Base de Datos de Identidad de los Terroristas (TIDE por sus siglas en inglés), creada a partir del 11 de Septiembre con la integración de todas las agencias de Inteligencia del país, incorpora diariamente un promedio de 1200 nombres de ciudadanos nacionales y extranjeros. Ahí van a parar todos los registros inimaginables, desde itinerarios de vuelos hasta cuentas de restaurantes, resultados académicos e identificaciones personales en los chats de internet. El TIDE tiene un solo defecto: después que ingresa el nombre allí es prácticamente imposible borrarlo del sistema, por la compleja maraña de permisos que se necesitan para eliminar un expediente ya iniciado. “La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO, por sus siglas en inglés) –dice la autora del artículo del Washington Post, Karen de Young- reportó que en el 2005, por ejemplo, solo fueron borrados 31 nombres.”

Gracias a este segundo canal ilícito operan las variantes mejoradas del sistema Carnivore para el espionaje telemático –la versión europea se conoce como OSEMINTI y la han producido Francia, Italia y España a un costo de 2 000 millones de dólares[7]. Y también, navegan las nuevas terminologías y etiquetas que criminalizan los movimientos sociales y facilitan el terreno a la intervención legal e ilegal. La caricatura del nuevo terrorista tiene ahora un AKM en la mano derecha y una laptop, en la izquierda, y se dedica con especial ahínco a la “Guerra Santa Tecnológica”[8], tal como la definió el Observador del Terrorismo de la Fundación Jamestown. En esa guerra, afirman los expertos del Pentágono, se enfrentan los “guerreros ciberespaciales”[9] del General Elder contra “piratas”, “cibervigilantes”, “terroristas”, “estados hostiles”[10] e “individuos moderados radicalizados”[11].

No faltan, incluso, los expertos que vaticinan terroríficos escenarios controlados por los “enemigos cibernéticos”. En una especie de Harry Potter para adultos, el ministerio de la Defensa de Gran Bretaña publicó un informe de su Centro de Desarrollo, Conceptos y Doctrinas[12], en el que augura que los ciberterroristas serán capaces de crear chips que podrían implantarse en el cerebro humano, bombas de impulso electromagnéticas y otros diabólicos artefactos.

“En el 2035 –afirma el almirante Chris Parry, jefe del Centro- estarán disponibles armas de pulso electromagnético, capaces de destruir los sistemas de comunicación de una zona o de inutilizar centros neurológicos de comunicación o negocios… Se utilizarán armas de neutrones que matan sin destruir infraestructuras, que podrían ser usadas en limpiezas étnicas. Armas que permitirán ver a través de las paredes, y otras biológicas, radiológicas y nucleares altamente letales.”

Lo que no suelen admitir estos expertos es que los únicos que tienen la capacidad para crear ese tipo de artilugio de guerra y dirigir ataques en gran escala en la red, son los dueños de las tecnologías y los que controlan las investigaciones en las universidades y en los laboratorios militares. Como reconoció Ahmed Mücahid Ören, el coordinador del debate sobre ciberseguiridad de la Conferencia Mundial sobre Seguridad, convocada por la Unión Europea a fines de febrero de este año: “Un gran ataque electrónico requiere mucho tiempo, mucha información y muchísimo dinero.” [13]

OBSERVATORIO REGIONAL DE LA INTERNET

Desgraciadamente, estamos totalmente indefensos y enajenados de la guerra que ya nos hacen. Existe abundante información útil, pero está fragmentada y dispersa, mientras la izquierda sigue gravitando en dos corrientes igualmente engañosas y en cierto modo suicidas.

La primera corriente cree que la Internet es una panacea en la que se disiparán sus históricos problemas de expresión y articulación internacional. La segunda tendencia, absolutamente paranoica, suele mirar a la Red a distancia y con terror, y está convencida de que es un ámbito poblado de abismos y monstruos de siete cabezas como en el Gran Océano de las crónicas precolombinas.

Ambas corrientes nos dejan a merced de las decisiones y los zafarranchos de combate del Pentágono y sus filiales en Europa, y hay que reconocer que han logrado avanzar en sus estrategias de dominación en la web. No es casual que desde el 2003 no ha habido otras reacciones de la magnitud que vimos en los días previos al inicio de la intervención militar en Iraq, protesta que se hizo sentir de manera simultánea y organizada en cientos de ciudades del mundo con la ayuda indiscutible de la Internet.

Como mismo no podemos existir sin la tierra, sin el aire y sin el mar por más que otros nos hagan la guerra para arrebatarnos esos ámbitos de vida, es un asunto de elemental sobrevivencia defender el espacio cibernético sin el que no hay manera de construir el futuro de nuestra especie.

La ciberguerra terrorista que han declarado los Estados Unidos da por sentado dos miedos: uno al terrorismo en sí mismo y otro, a las tecnologías. Por tanto hay que apropiarse de estas técnicas; hay que diseñar nuestras propias estrategias; tenemos que monitorear también 24 horas al día si es posible la Red y sugerir alternativas frente a las agresiones del Comando Ciberespacial; urge identificar todos los resquicios legales que nos permitan hacerle frente a sus arremetidas, y sobre todo, debemos ayudar a construir, de un modo menos empírico, nuestras comunidades virtuales.

Asociado al Observatorio Global de los Medios, a la Red de Redes En Defensa de la Humanidad o otra institución que pueda apoyarlo, creo que debemos pensar seriamente y con urgencia en la posibilidad de tener un Observatorio Regional de la Internet que sistematice la recopilación de datos, que filtre la información y profundice en el conocimiento de la evolución y las tendencias de la Internet con una intencionalidad política, y por supuesto, que enlace a los movimientos, instituciones de gobierno e investigadores que directa o indirectamente evalúan los sistemas digitales, la comunicación y los movimientos sociales y políticos que se articulan a través de la Internet. Necesitamos información para dar la batalla legal frente a las ilegalidades y a las normas supuestamente legales que nos imponen. Y para denunciar, permanentemente, las violaciones y los atropellos.

Ignorar esta guerra no detendrá a los profesionales que comanda el general Elder. Todo lo contrario. Ahora mismo, en este mismo instante, nos están apuntando al cerebro y al corazón. Aceptemos el reto. Meditemos cómo organizarnos y qué legítimos instrumentos están a nuestro alcance para defender a toda costa la Internet solidaria, que es el único modo de impedir que las fantasías de Orwell se instalen entre nosotros, definitivamente, como realidad.

[1] Sara Wood, “El nuevo Comando de la Fuerza Aérea combatirá en el ciberespacio”. Servicio de Prensa del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Washington, 3 de noviembre de 2006. (Nota publicada en la página del Departamento de Estado: www.state.gov

[2] Coronel Patrick D. Allen, componente de reserva del Ejército de los EE.UU., y teniente coronel Chris Demchak. “La guerra cibernética palestina-israelí”. Military Review, septiembre-octubre de 2003.

[3] Chips C. Demchak, “State Security Paths in a Digital Mass Society: New Internet Topologies and Security Institution Obligations”, Cambridge Review of International Affairs, número especial sobre la seguridad del estado y el Internet. Fecha desconocida.

[4] Declaraciones al USA Today de John Arquilla, profesor de la escuela de posgrados de la Marina. En: Jim Michaels, “Comando prepara ataques a sitios web terroristas”. USA Today, 28 de marzo de 2007

[5] Ibídem.

[6] Karen de Young, “La base de datos sobre el terrorismo se ha cuadriplicado en once años”. En: The Washington Post, 25 de marzo de 2007; A01.

[7] Mercè Molist, “El Ministerio de Defensa español trabaja en un Carnivore europeo mejorado”. El País, Espaaña, 24 de febrero de 2007

[8] Abdul Hameed Bakier, "Última novedad de la Revista Técnica Mujahid, un Manual del Entrenamiento para Jihadis". Foundation Jamestown, 5 de abril de 2007. Publicado originalmente en Terrorism Monitor, 29 de marzo de 2007. Se puede consultar en: http://jamestown.org/news_details.php?news_id=232#

[9] Sara Wood. Nota citada.

[10]Esta categorización aparece en: “El ciberespacio es el ámbito donde la Fuerza Aérea vuela y combate”, intervención del Secretario de la Fuerza Aérea Michael W. Wynne en la Conferencia de Integración del C4ISR –Comando del Ciberespacio-, celebrada en Crystal City, Virginia, el 2 de noviembre de 2006. Publicado en la página de la Fuerza Aérea norteamericana. Se puede consultar en http://www.af.mil/library/policy/november.asp

[11] Michael Chertoff, Secretario de Seguridad Nacional de EEUU, en la reunión con el Comisario de Justicia de la UE. Bruselas, 5 de abril de 2007.

[12] “Chips cerebrales, bombas electromagnéticas y peores noticias”. El País, España. 9 de abril de 2007.

[13] "El nivel de riesgo actual del ciberterrorismo es bajo, opinan expertos". Agencia EFE, 1 de marzo de 2007.

///(
laRepublica.es).

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