Por Lina Yoon
The Wall Street Journal
Seúl, Corea del sur — Jun In Kyung es una ama de casa infeliz. El empleador de su esposo acaba de darle dos sábados libres al mes. La nueva rutina de su marido, un instructor de lucha libra de 36 años, implica que Jun tenga que pasar más tiempo haciendo labores del hogar y preocupándose sobre qué va a cocinar. Además, se queja de que, después de salir hasta tarde con sus amigos los viernes, su marido duerme mucho los sábados, estorbando así las horas de juego de sus dos hijos.
"Se supone que la casa es el espacio de la mujer y no me gusta cuando él pasa más tiempo en mi espacio", asegura Jun. "Es como una invasión".
Jun no es la única que tiene problemas los fines de semana desde que Corea del Sur comenzó hace dos años a adoptar una semana laboral de cinco días. Pese a que se les paga el mismo sueldo por trabajar menos horas, muchos coreanos siguen confundidos con el hecho de tener más tiempo libre.
Aunque han pasado dos años desde que se le redujeron sus horas de trabajo, a Kim Jeong Hyun, un ejecutivo de marketing de Samsung Everland Inc., el operador del mayor parque de diversiones del país, todavía le cuesta divertirse los sábados.
Un fin de semana más largo es "algo que nunca podría haber imaginado", afirma Kim. Dice que está aprendiendo a usar su tiempo extra y que ahora se siente "menos incómodo cuando sale a montar en bicicleta o visita el campo con su familia". Pero, confiesa, "aún voy a la oficina un par de sábados al mes".
Para ayudar a aliviar la "carga" del tiempo libre, el Instituto de Políticas de Cultura y Turismo de Corea ha puesto a disposición del público consejeros de ocio, "para enseñarle a la gente a aprovechar su tiempo", dice Yoon So Young, jefe de investigación del instituto. "Es algo que tienen que aprender".
La semana de cinco días de trabajo se está extendiendo por toda Asia, a medida que muchos países prosperan, lo que les permite prestarle más atención al de-sarrollo social. Esta tendencia ha ganado una fuerza especial en el sector público, en el que los gobiernos pueden regular más fácilmente las horas de trabajo. Los funcionarios coreanos aseguran que les preocupa la moral de sus empleados, la calidad de vida, y que los niveles de productividad bajen por culpa de trabajadores cansados.
Como consecuencia de este mayor tiempo de ocio, las ventas de televisores y entradas de teatro han subido. En las saunas ahora hay más clientes. Los agentes de viaje reportan un incremento en los viajes domésticos y el turismo al extranjero ha subido a destinos como Filipinas y Tailandia. Algunas empresas han abierto "clubes de entretenimiento" que ofrecen actividades como excursiones culturales y sesiones de jardinería para ayudar a que los trabajadores disfruten más de su tiempo libre.
Estos cambios han impactado sobre todo a los miembros más ancianos de la fuerza laboral coreana, en la que aún predominan los hombres. Kim, por ejemplo, creció escuchando canciones de propaganda con estribillos como "levantémonos pronto en la mañana, trabajemos duro y construyamos una buena ciudad".
The Wall Street Journal
Seúl, Corea del sur — Jun In Kyung es una ama de casa infeliz. El empleador de su esposo acaba de darle dos sábados libres al mes. La nueva rutina de su marido, un instructor de lucha libra de 36 años, implica que Jun tenga que pasar más tiempo haciendo labores del hogar y preocupándose sobre qué va a cocinar. Además, se queja de que, después de salir hasta tarde con sus amigos los viernes, su marido duerme mucho los sábados, estorbando así las horas de juego de sus dos hijos.
"Se supone que la casa es el espacio de la mujer y no me gusta cuando él pasa más tiempo en mi espacio", asegura Jun. "Es como una invasión".
Jun no es la única que tiene problemas los fines de semana desde que Corea del Sur comenzó hace dos años a adoptar una semana laboral de cinco días. Pese a que se les paga el mismo sueldo por trabajar menos horas, muchos coreanos siguen confundidos con el hecho de tener más tiempo libre.
Aunque han pasado dos años desde que se le redujeron sus horas de trabajo, a Kim Jeong Hyun, un ejecutivo de marketing de Samsung Everland Inc., el operador del mayor parque de diversiones del país, todavía le cuesta divertirse los sábados.
Un fin de semana más largo es "algo que nunca podría haber imaginado", afirma Kim. Dice que está aprendiendo a usar su tiempo extra y que ahora se siente "menos incómodo cuando sale a montar en bicicleta o visita el campo con su familia". Pero, confiesa, "aún voy a la oficina un par de sábados al mes".
Para ayudar a aliviar la "carga" del tiempo libre, el Instituto de Políticas de Cultura y Turismo de Corea ha puesto a disposición del público consejeros de ocio, "para enseñarle a la gente a aprovechar su tiempo", dice Yoon So Young, jefe de investigación del instituto. "Es algo que tienen que aprender".
La semana de cinco días de trabajo se está extendiendo por toda Asia, a medida que muchos países prosperan, lo que les permite prestarle más atención al de-sarrollo social. Esta tendencia ha ganado una fuerza especial en el sector público, en el que los gobiernos pueden regular más fácilmente las horas de trabajo. Los funcionarios coreanos aseguran que les preocupa la moral de sus empleados, la calidad de vida, y que los niveles de productividad bajen por culpa de trabajadores cansados.
Como consecuencia de este mayor tiempo de ocio, las ventas de televisores y entradas de teatro han subido. En las saunas ahora hay más clientes. Los agentes de viaje reportan un incremento en los viajes domésticos y el turismo al extranjero ha subido a destinos como Filipinas y Tailandia. Algunas empresas han abierto "clubes de entretenimiento" que ofrecen actividades como excursiones culturales y sesiones de jardinería para ayudar a que los trabajadores disfruten más de su tiempo libre.
Estos cambios han impactado sobre todo a los miembros más ancianos de la fuerza laboral coreana, en la que aún predominan los hombres. Kim, por ejemplo, creció escuchando canciones de propaganda con estribillos como "levantémonos pronto en la mañana, trabajemos duro y construyamos una buena ciudad".
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.