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22 octubre, 2022

Opinión: Sobre la inconsistencia política y económica de Gran Bretaña

La renuncia de Liz Truss: del tobogán del Brexit al laberinto político británico

Gran Bretaña acaba de agregar otro clavo al féretro de su inconsistencia política y económica. Una caída que inauguró el ex premier David Cameron en 2016.

Por Marcelo Cantelmi, publicado por Clarín.

Gran Bretaña acaba de agregarse otro clavo al féretro de su inconsistencia política y económica. Un tobogán que inauguró el ex premier David Cameron en 2016 y que se ha ido inclinando de modo irreversible. En ese sentido, la importancia de la renuncia este jueves de Liz Truss a la jefatura del gobierno del Reino debe ser observada menos como causa que por lo que se revela como consecuencia. 

A la mandataria conservadora, embriagada de un thatcherismo fuera del tiempo,  la derribó una gestión mínima y desorientada de apenas 45 días, que desnudó los páramos en que se debate la dirigencia del país y de su propio partido.

Si hubiera elecciones hoy ganarían los laboristas, que también sufren de la misma indigencia programática. "Nadie tiene una hoja de ruta. Todas son luchas cuerpo a cuerpo, día tras día'', sintetizó con amarga elocuencia el diputado conservador Simon Hoare.

La posibilidad distante pero no imposible de un regreso a ese cargo de Boris Johnson refuerza la noción del laberinto que atrapa al país.

Es notable. Truss arrancó en setiembre con su famoso discurso de “crecer, crecer y crecer”, que consistió en un plan que redujo de modo extraordinario los impuestos y aumentó el gasto público. Se necesitó apenas un puñado de semanas para que la premier, su equipo, sus ideas y convicciones, se hicieran harapos.

El Brexit, otro problema

El tamaño de la crisis, con una inflación que ha crecido en todo el mundo en una época de amontonamiento de calamidades, pero que en el caso británico alcanza niveles extraordinarios, se agravó por la mano del Brexit que aceleró la decadencia del reino.

El divorcio británico de la Unión Europea fue, también, una consecuencia de los desordenes previos que llevaron a Cameron a convocar a la consulta con la seguridad de que a nadie se le ocurriría romper con la UE y el premier sería fuertemente respaldado. No sucedió.